Para entender la adhesión fanática que despierta el Kirchnerismo en algunos sectores de la sociedad argentina, es imprescindible remitirse a su política de derechos humanos. Néstor Kirchner llevó adelante la reapertura de los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Existe un consenso en que esos juicios han beneficiado a la democracia argentina, pero el fanatismo viene de otro lado. El gobierno de Kirchner no sólo reabrió los juicios por violaciones a los derechos humanos, sino que también impuso una nueva "historia oficial" en los manuales escolares. Una historia oficial que se basa en lo que el historiador Marcos Novaro llama "La teoría de un solo demonio".
Para imponer la teoría de un solo demonio, el gobierno kirchnerista primero impugnó la teoría de los dos demonios. Pero la reemplazaron con una teoría que es lisa y llanamente una defensa acérrima de la guerrilla en su conjunto y pretende censurar cualquier vinculación de la misma con la escalada de violencia que vivió la Argentina en la década de los 70. Es de ahí desde donde viene el fanatismo kirchnerista, de una izquierda trasnochada y sectaria que sabe a quién odiar. Ese odio es su común denominador.
La teoría de un solo demonio carece de metodología, el golpe de 1976 se explica con una mega-conspiración de las fuerzas armadas, la sociedad rural y demás sectores civiles que querían tomar el control de la economía ¿Y la guerrilla que papel juega en esta teoría? Ninguno, la guerrilla fue simplemente la excusa de los militares y sus aliados para hacer el golpe. Todo un rechazo de la causalidad.
No solo la teoría hace agua para explicar la historia mediante causa y efecto, sino que se aplica un criterio de moral subjetivo para condonar las acciones llevadas a cabo por los guerrilleros y a la misma vez se aplica un criterio de moral objetivo para analizar la actuación de las fuerzas armadas, fuerzas de seguridad y diversos sectores civiles durante la dictadura militar.
Con esta teoría, el solo hecho de que una persona haya "trabajado" durante la dictadura puede ponerlo de sospechoso ante el dedo acusador del estado nacional, cuando la realidad es que todo el mundo trabajo en esa época. Se pone a una porción indeterminada de la sociedad bajo juicio, cosa de que siempre se puedan adicionar "nuevos enemigos" si fuera necesario. Basta con ver el trato que recibe el periodista Jorge Lanata en el programa oficialista 678 que se emite por Canal 7. Antes lo apoyaban porque estaba a favor de la ley de medios K, luego cuando Lanata tomó distancia del gobierno comenzaron a vincularlo con los militares recortando frases suyas fuera de contexto.
Esta teoría funciona para el gobierno, hace poner a sus opositores a la defensiva, en una situación en la que el acusado debe probar que los vínculos con la dictadura de los que se lo acusa son falsos. Básicamente, se invierte la carga de la prueba. Como si cualquier persona que no adhiera a la teoría de un solo demonio perteneciese al "lado oscuro" de la república. Un disparate.
La teoría de un solo demonio es una fisura social. No hay ninguna esperanza de que esta teoría pueda generar cohesión o algún tipo de amalgama social en una sociedad que lejos está de tener un pensamiento homogéneo. Es un elemento tóxico introducido en la política argentina que está destinado a desaparecer, como toda historia oficial.
Desde el punto de vista metodológico, la teoría de los dos demonios es superior.
lunes, 19 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
ULTIMO MOMENTO: Moreno derrota las expectativas racionales (LOL)
Las expectativas económicas de los argentinos cayeron en febrero por cuarto mes consecutivo, según informa La Nación en base al índice general de expectativas económicas que realizan la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS Gallup.
Cabe destacar que esta caída de expectativas coincide con la batería de medidas proteccionistas y el cepo a la compra de dólares que ha implementado el gobierno desde las elecciones.
Teniendo en cuenta la inminente suba de tarifas en los servicios públicos que ya se está empezando a ver, el resultado solo puede ser uno: desaceleración del consumo. Las expectativas actúan en este caso como un ajuste, ya que los consumidores al preveer mayores gastos en el futuro consumen menos en el presente, o sea ajustan por el consumo.
¿Se acabó la fiesta del consumo en Argentina?
Cabe destacar que esta caída de expectativas coincide con la batería de medidas proteccionistas y el cepo a la compra de dólares que ha implementado el gobierno desde las elecciones.
Teniendo en cuenta la inminente suba de tarifas en los servicios públicos que ya se está empezando a ver, el resultado solo puede ser uno: desaceleración del consumo. Las expectativas actúan en este caso como un ajuste, ya que los consumidores al preveer mayores gastos en el futuro consumen menos en el presente, o sea ajustan por el consumo.
¿Se acabó la fiesta del consumo en Argentina?
lunes, 5 de marzo de 2012
Viva la importación!
En sus más de 3 horas de discurso con motivo de la apertura de las sesiones ordinarias del congreso, Cristina Kirchner defendió enérgicamente los controles a las importaciones. El argumento fue por un lado que las importaciones argentinas han aumentado, y por el otro la defensa de la industria nacional.
Lo que sucede es que las industrias protegidas por el gobierno se abastecen de insumos importados, por lo tanto la protección genera un aumento de las importaciones. Justamente lo que se quiere evitar con la política se sustitución de importaciones.
Ya he dado mi opinión al respecto de la política proteccionista del gobierno. La industrialización no puede ser el objetivo en la era post-industrial que vivimos. Solo pretendo agregar un par de datos a esta locura proteccionista. Tal vez hacer preguntas que molestan o hagan pensar.
La defensa más elaborada de la industria nacional que he leído fué en una reciente nota del economista Juan Llach en La Nación. Dice Llach:
"soy de los que creen que no es indiferente tener industria o no tenerla, por su mayor capacidad exportadora, por su mayor demanda de profesionales y técnicos, especialmente en ciencias duras y tecnologías, tan necesarios en toda América latina, y por su aporte al empleo que, aun limitado, es imposible reemplazar."
Cabe destacar que el mismo Llach reconoce que el aporte de la industria al empleo es limitado, tema absolutamente exagerado desde el gobierno nacional.
Llach hace una defensa de la industria nacional desde el punto de vista del capital humano que supuestamente se requiere por el hecho de tener fábricas. Pero si miramos a las adquisiciones entre grandes empresas en el mundo actual vemos que Google, una empresa de software que no fabrica nada, acaba de comprar a Motorola, una empresa líder fabricante de teléfonos celulares. Si la lógica de Llach fuera correcta, el recurso humano de una empresa como Motorola que cuenta con ingenieros especializados en antenas y demás cosas debería primar por sobre la simpleza de una empresa que produce software en oficinas.
Otro caso reciente es el de Oracle, empresa de software especializada en base de datos, que compró a Sun Microsystems uno de los principales fabricantes de servers para empresas. De vuelta los no-fabricantes compran a los que tienen fábricas. Si la industria fuera tan importante, las empresas manufactureras serían las que comprarían a las no-manufactureras, sin embargo vemos que sucede exactamente lo contrario. Vean el caso de Nokia, el fabricante celulares, que está tambaleando porque no ha podido desarrollar un software que atraiga a los consumidores. Sin embargo la empresa tiene fábricas e ingenieros expertos en antenas, entonces ¿Por que no compraron una empresa de software para poder competir con Apple Inc. o Android? Si la industria fuese tan importante e irremplazable, entonces deberían haber podido comprar un desarrollador de software desde su posición de fortaleza.
El caso de Apple Inc. es más que interesante. Apple es hoy la empresa más valiosa del mundo. Pero Apple no tiene fábricas. Si, la empresa más valiosa del mundo no fabrica nada. Lo que sucede es que Apple terceriza su producción a fabricantes asiáticos de bajos costos como Foxconn. Si la industria fuera tan importante ¿No debería la empresa más valiosa del mundo fabricar "algo"?
Otro dato interesante es el caso de mercadolibre, la puntocom más importante de Argentina que dá trabajo a más de 50000 personas. No sé cuantas fábricas se necesitarían para generar la misma cantidad de trabajo que mercadolibre, pero me animo a decir que muchas.
Nada indica que la industria manufacturera tenga la importancia ni el carácter imposible de reemplazar del que habla Llach. Todo lo contrario, la industria pierde poder frente a empresas sin fábricas con modelos de negocios más dinámicos. La post-industrialización llegó para quedarse.
Lo que sucede es que las industrias protegidas por el gobierno se abastecen de insumos importados, por lo tanto la protección genera un aumento de las importaciones. Justamente lo que se quiere evitar con la política se sustitución de importaciones.
Ya he dado mi opinión al respecto de la política proteccionista del gobierno. La industrialización no puede ser el objetivo en la era post-industrial que vivimos. Solo pretendo agregar un par de datos a esta locura proteccionista. Tal vez hacer preguntas que molestan o hagan pensar.
La defensa más elaborada de la industria nacional que he leído fué en una reciente nota del economista Juan Llach en La Nación. Dice Llach:
"soy de los que creen que no es indiferente tener industria o no tenerla, por su mayor capacidad exportadora, por su mayor demanda de profesionales y técnicos, especialmente en ciencias duras y tecnologías, tan necesarios en toda América latina, y por su aporte al empleo que, aun limitado, es imposible reemplazar."
Cabe destacar que el mismo Llach reconoce que el aporte de la industria al empleo es limitado, tema absolutamente exagerado desde el gobierno nacional.
Llach hace una defensa de la industria nacional desde el punto de vista del capital humano que supuestamente se requiere por el hecho de tener fábricas. Pero si miramos a las adquisiciones entre grandes empresas en el mundo actual vemos que Google, una empresa de software que no fabrica nada, acaba de comprar a Motorola, una empresa líder fabricante de teléfonos celulares. Si la lógica de Llach fuera correcta, el recurso humano de una empresa como Motorola que cuenta con ingenieros especializados en antenas y demás cosas debería primar por sobre la simpleza de una empresa que produce software en oficinas.
Otro caso reciente es el de Oracle, empresa de software especializada en base de datos, que compró a Sun Microsystems uno de los principales fabricantes de servers para empresas. De vuelta los no-fabricantes compran a los que tienen fábricas. Si la industria fuera tan importante, las empresas manufactureras serían las que comprarían a las no-manufactureras, sin embargo vemos que sucede exactamente lo contrario. Vean el caso de Nokia, el fabricante celulares, que está tambaleando porque no ha podido desarrollar un software que atraiga a los consumidores. Sin embargo la empresa tiene fábricas e ingenieros expertos en antenas, entonces ¿Por que no compraron una empresa de software para poder competir con Apple Inc. o Android? Si la industria fuese tan importante e irremplazable, entonces deberían haber podido comprar un desarrollador de software desde su posición de fortaleza.
El caso de Apple Inc. es más que interesante. Apple es hoy la empresa más valiosa del mundo. Pero Apple no tiene fábricas. Si, la empresa más valiosa del mundo no fabrica nada. Lo que sucede es que Apple terceriza su producción a fabricantes asiáticos de bajos costos como Foxconn. Si la industria fuera tan importante ¿No debería la empresa más valiosa del mundo fabricar "algo"?
Otro dato interesante es el caso de mercadolibre, la puntocom más importante de Argentina que dá trabajo a más de 50000 personas. No sé cuantas fábricas se necesitarían para generar la misma cantidad de trabajo que mercadolibre, pero me animo a decir que muchas.
Nada indica que la industria manufacturera tenga la importancia ni el carácter imposible de reemplazar del que habla Llach. Todo lo contrario, la industria pierde poder frente a empresas sin fábricas con modelos de negocios más dinámicos. La post-industrialización llegó para quedarse.
viernes, 24 de febrero de 2012
"Argentina tuvo el mejor servicio ferroviario del continente"
Las palabras del título pertenecen a Pino Solanas, el director de cine muy comprometido con la causa de los trenes. Pino tiene razón, pero se olvida de un detalle, cuando el servicio ferroviario argentino era el mejor del continente, era privado. Fue construido y financiado por capitales ingleses. La tragedia en Once, lejos de ser una consecuencia del "neoliberalismo" como dice el inefable Luis D'Elía, no es más que resultado de una política ferroviaria que viene desde hace más de 60 años. Cuando Perón estatizó los ferrocarriles mucha gente lo vió como un acto de soberanía. Los socialistas veían como pasaba al control del estado algo que consideraban un servicio público. En toda esta fiesta, pasamos de tener un servicio ferroviario de primera, a apenas tener un servicio ferroviario.
La estatización de los ferrocarriles implicó que los mismos dejasen de operar mediante las señales de pérdidas y ganancias que dá el mercado y pasaran a formar parte de las obligaciones que tiene el estado para con los ciudadanos. El resultado, si juzgamos por la tragedia en Once, no fue bueno claro está. Pero lo que pasó en Once fue producto de un sistema que no es económico. Por más que muchos quieran señalar a la empresa consecionaria TBA como la principal responsable, todas las decisiones están en manos del estado. Tanto los subsidios, las falta de inversiones como los controles de precios son políticas implementadas desde el estado.
Tal vez sea hora de repensar el rol del estado. En vez de reclamar "perestroika y glasnost" para el neoliberalismo como pide D'Elía, se debe tomar el tema seriamente y desapasionadamente para comprender que la solución pasa por otro lado. El sistema ferroviario argentino es estatal, nadie se engañe. Tal vez sea hora de volver el sistema a sus raíces, privatizar los trenes sería el verdadero cambio.
La estatización de los ferrocarriles implicó que los mismos dejasen de operar mediante las señales de pérdidas y ganancias que dá el mercado y pasaran a formar parte de las obligaciones que tiene el estado para con los ciudadanos. El resultado, si juzgamos por la tragedia en Once, no fue bueno claro está. Pero lo que pasó en Once fue producto de un sistema que no es económico. Por más que muchos quieran señalar a la empresa consecionaria TBA como la principal responsable, todas las decisiones están en manos del estado. Tanto los subsidios, las falta de inversiones como los controles de precios son políticas implementadas desde el estado.
Tal vez sea hora de repensar el rol del estado. En vez de reclamar "perestroika y glasnost" para el neoliberalismo como pide D'Elía, se debe tomar el tema seriamente y desapasionadamente para comprender que la solución pasa por otro lado. El sistema ferroviario argentino es estatal, nadie se engañe. Tal vez sea hora de volver el sistema a sus raíces, privatizar los trenes sería el verdadero cambio.
domingo, 12 de febrero de 2012
Dígale no a la campaña de reeducación ambientalista
Al parecer la gente del sindicato minero de Argentina ha estado muy ocupada trabajando durante las últimas décadas, tiempo que han aprovechado las organizaciones ambientalistas para montar una viciosa campaña de demonización contra la minería. Nadie se sorprenda que estas campañas provienen de aquellos que tienen sus carreras demasiado invertidas en viejos dogmas ideológicos por los que la naturaleza tiene un valor intrínseco y la misma debe ser puesta por encima del recurso humano. Videos como este, donde participan actores y diversas personalidades de carácter público, son un ejemplo de esta campaña infame contra una actividad legítima como la minería:
Pero el ataque no es solo contra la minería, también vimos como resagos de estas corrosivas ideas fogonearon el conflicto binacional entre Uruguay y Argentina por la pastera Botnia. O durante la crisis del campo en 2008 hubo una campaña de demonización contra la soja, con cadenas de emails, artículos y diversas fuentes queriendo inducir en la sociedad que el agroquímico glifosato, utilizado en el cultivo de soja, genera cáncer. Patrañas, cualquiera que tenga una mínima idea sobre el cáncer sabe que no están determinadas las causas de esa enfermedad.
Pero el conflicto en Famatina por la instalación de una mina parece haber despertado el monstruo generado por este torrente de desinformación durante tanto tiempo. Ahora en Catamarca un grupo de gente reclama que cierren la minera La Alumbrera, que opera hace años y de la que viven cientos de trabajadores.
Al parecer, la solución de quienes promueven estas campañas basura es hacer un plesbicito en cada lugar donde se quiera instalar una minera. Como si cerrar una industria que genera más del 10% de la recaudación en algunas provincias sea algo que se pueda dejar en manos del infantil juego de la voluntad de la mitad mas uno. Como si no nos bastara con las imperfecciones de la democracia, nos encontramos con gente que cree que la democracia debe ser utilizada para tomar cualquier tipo de desición. ¿Acaso un médico decide como operar a un paciente mediante el voto democrático? ¿Acaso un programador decide como programar un software mediante el voto democrático? No, nadie cree en la democracia. La democracia que defienden los fanáticos de los plesbicitos, no es más que la voluntad de la mayoría. Pero repito, nadie cree en la democracia. Tomar a la voluntad de la mayoría como sagrada implicaría aceptar como válido que el 60% de la población decidiera que hay que fusilar al otro 40%. Algo parecido sucedió en Alemania con Hitler. Esa es la democracia que nos proponen como solución.
Las decisiones sobre las concesiones mineras son administrativas, no pueden ni deben ser plesbicitadas a una sociedad desinformada. Las tierras explotadas por las mineras no le pertenecen a nadie, ya que son públicas y lo que es de todos no es de nadie. Los gobiernos provinciales no deben bajo ningún punto de vista ceder ante estas presiones de fundamentalistas ambientalistas para hacer plesbicitos, ya que la estrategia de estos es desinformar con comerciales como el anterior. Lo que los gobiernos provinciales deben hacer es dedicarse a informar a la población sobre las ventajas de la minería y la industria minera. Mostrar como los paises con industria minera desarrollada como Chile, Brasil, Austrialia, Canadá, Estados Unidos etc han logrado un alto estandar de vida.
En este momento la campaña ambientalista anti-humana nos gana por un millón a uno en cuanto a propaganda. Por lo tanto es un deber nuestro, de quienes defendemos la supremacía del recurso humano por sobre el natual, informar y rebatir los falaces argumentos con los que se intenta prohibir a una actividad legítima como la minería en un país con altísimas potencialidades mineras como Argentina.
Pero el ataque no es solo contra la minería, también vimos como resagos de estas corrosivas ideas fogonearon el conflicto binacional entre Uruguay y Argentina por la pastera Botnia. O durante la crisis del campo en 2008 hubo una campaña de demonización contra la soja, con cadenas de emails, artículos y diversas fuentes queriendo inducir en la sociedad que el agroquímico glifosato, utilizado en el cultivo de soja, genera cáncer. Patrañas, cualquiera que tenga una mínima idea sobre el cáncer sabe que no están determinadas las causas de esa enfermedad.
Pero el conflicto en Famatina por la instalación de una mina parece haber despertado el monstruo generado por este torrente de desinformación durante tanto tiempo. Ahora en Catamarca un grupo de gente reclama que cierren la minera La Alumbrera, que opera hace años y de la que viven cientos de trabajadores.
Al parecer, la solución de quienes promueven estas campañas basura es hacer un plesbicito en cada lugar donde se quiera instalar una minera. Como si cerrar una industria que genera más del 10% de la recaudación en algunas provincias sea algo que se pueda dejar en manos del infantil juego de la voluntad de la mitad mas uno. Como si no nos bastara con las imperfecciones de la democracia, nos encontramos con gente que cree que la democracia debe ser utilizada para tomar cualquier tipo de desición. ¿Acaso un médico decide como operar a un paciente mediante el voto democrático? ¿Acaso un programador decide como programar un software mediante el voto democrático? No, nadie cree en la democracia. La democracia que defienden los fanáticos de los plesbicitos, no es más que la voluntad de la mayoría. Pero repito, nadie cree en la democracia. Tomar a la voluntad de la mayoría como sagrada implicaría aceptar como válido que el 60% de la población decidiera que hay que fusilar al otro 40%. Algo parecido sucedió en Alemania con Hitler. Esa es la democracia que nos proponen como solución.
Las decisiones sobre las concesiones mineras son administrativas, no pueden ni deben ser plesbicitadas a una sociedad desinformada. Las tierras explotadas por las mineras no le pertenecen a nadie, ya que son públicas y lo que es de todos no es de nadie. Los gobiernos provinciales no deben bajo ningún punto de vista ceder ante estas presiones de fundamentalistas ambientalistas para hacer plesbicitos, ya que la estrategia de estos es desinformar con comerciales como el anterior. Lo que los gobiernos provinciales deben hacer es dedicarse a informar a la población sobre las ventajas de la minería y la industria minera. Mostrar como los paises con industria minera desarrollada como Chile, Brasil, Austrialia, Canadá, Estados Unidos etc han logrado un alto estandar de vida.
En este momento la campaña ambientalista anti-humana nos gana por un millón a uno en cuanto a propaganda. Por lo tanto es un deber nuestro, de quienes defendemos la supremacía del recurso humano por sobre el natual, informar y rebatir los falaces argumentos con los que se intenta prohibir a una actividad legítima como la minería en un país con altísimas potencialidades mineras como Argentina.
jueves, 9 de febrero de 2012
Fundamentalismo Ambientalista
Es preocupante como en la últimas semanas la protesta anti-minería de Famatina se expandió a otras provincias como Catamarca. Según informa Perfil, en Catamarca hubo un piquete para impedir el paso de los camiones con explosivos para minería. Es increíble ver como algunas personas, en nombre de la naturaleza, se creen con derecho a prohibir que los demás ejerzan sus actividades.
Lo que yace debajo de este ataque a la minería es una concepción errónea del valor. Verán, para los ambientalistas la naturaleza tiene un valor intrínseco, o sea tiene valor por si sola, porque existe y no debe ser perturbada de su estado original ya que eso disminuiría el valor de la misma. Claramente hay algo que falta en la ecuación: La raza humana. Increíblemente, para los ambientalistas la naturaleza es más valiosa que el hombre. Pero el valor no es algo que esté plasmado en las cosas, sino que la naturaleza adquiere valor solo cuando alguien descubre como explotarla. Dicho en otras palabras, es el hombre el que le dá valor a la naturaleza. Nada tiene un valor intrínseco.
El economista de la universidad de Chicago Julian Simon generó revuelo en el debate ambientalista cuando puso sobre la mesa lo que él consideraba ser el recurso más importante: El recurso humano. Como verán, un clásico argumento ambientalista es que estamos depredando los recursos de la tierra y que pronto se acabarán. Pero Julian Simon argumentó que cada vez que se anuncia la escazes de un recurso natural, ese mismo recurso se nos vuelve más abundante. Y los datos le dan la razon a Simon. Desde que el hombre utiliza el petróleo que se viene anunciando el fin del petróleo, sin embargo si miramos 100 años atrás hasta el día de hoy la realidad es que la gente tiene que trabajar cada vez menos horas para poder pagar el combustible. Sin exepción, esto sucedió con todos los recursos naturales.
El mundo está creado por una cantidad finita de átomos, esos átomos van a seguir estando y formando parte de este mundo. Solo el recurso humano va a encontrar una solución para re utilizar esos átomos en diferentes maneras y suplir las necesidades de la raza humana. El futuro no es algo que se pueda crear con planificación estatal, sino mediante la acción emprendedora del hombre y la supremacía del recurso humano por sobre el natural. Y si usted piensa que la naturaleza es más importante que el hombre, en ese caso le recomendaría un buen psiquiatra.
Lo que yace debajo de este ataque a la minería es una concepción errónea del valor. Verán, para los ambientalistas la naturaleza tiene un valor intrínseco, o sea tiene valor por si sola, porque existe y no debe ser perturbada de su estado original ya que eso disminuiría el valor de la misma. Claramente hay algo que falta en la ecuación: La raza humana. Increíblemente, para los ambientalistas la naturaleza es más valiosa que el hombre. Pero el valor no es algo que esté plasmado en las cosas, sino que la naturaleza adquiere valor solo cuando alguien descubre como explotarla. Dicho en otras palabras, es el hombre el que le dá valor a la naturaleza. Nada tiene un valor intrínseco.
El economista de la universidad de Chicago Julian Simon generó revuelo en el debate ambientalista cuando puso sobre la mesa lo que él consideraba ser el recurso más importante: El recurso humano. Como verán, un clásico argumento ambientalista es que estamos depredando los recursos de la tierra y que pronto se acabarán. Pero Julian Simon argumentó que cada vez que se anuncia la escazes de un recurso natural, ese mismo recurso se nos vuelve más abundante. Y los datos le dan la razon a Simon. Desde que el hombre utiliza el petróleo que se viene anunciando el fin del petróleo, sin embargo si miramos 100 años atrás hasta el día de hoy la realidad es que la gente tiene que trabajar cada vez menos horas para poder pagar el combustible. Sin exepción, esto sucedió con todos los recursos naturales.
El mundo está creado por una cantidad finita de átomos, esos átomos van a seguir estando y formando parte de este mundo. Solo el recurso humano va a encontrar una solución para re utilizar esos átomos en diferentes maneras y suplir las necesidades de la raza humana. El futuro no es algo que se pueda crear con planificación estatal, sino mediante la acción emprendedora del hombre y la supremacía del recurso humano por sobre el natural. Y si usted piensa que la naturaleza es más importante que el hombre, en ese caso le recomendaría un buen psiquiatra.
martes, 31 de enero de 2012
El sueño progre: La reestatización de YPF
Según informa La Nación, el gobierno nacional analiza la reestatización de YPF, la pretolera que en algún momento tuvo a cargo el monopolio de la producción de hidrocarburos en Argentina. Como si no fuera poco, luego de las estatizaciones de Aguas Argentinas, Aerolíneas y las AFJP el gobierno Kirchnerista va por más.
Luego de un largo trasnochar de 8 años el gobierno kirchnerista se dió cuenta que los controles de precios no funcionan y generan desabastecimiento. La solución aparentemente es reestatizar YPF. Solucionar la crisis intervencionista con más intervencionismo es la receta.
El argumento que se expone contra las petroleras es que las mismas operan en forma cartelizada y que no han reinvertido utilidades motivo por el cual la producción a caído año tras año. Si operan en forma cartelizada habría que ver las barreras de entrada que hay para el mercado petrolero. Como por ejemplo la familia Eskenazi, los nuevos dueños de YPF con una participación del 25%, ingresaron a la compañia por presión de Néstor Kirchner a Repsol y pagaron su participación con las propias ganancias que obtuvieron de YPF. Y con respecto a la caída de la producción el motivo es claro, Argentina tiene potencial pero los controles de precios no funcionan, generan escasez en cualquier lugar del mundo en donde se aplican. Además de los controles de precios el sector petrolero también tiene retenciones, mucho más altas que las de la soja. Por un lado el gobierno le saca todo el incentivo para invertir a las empresas y por el otro les exige que inviertan. El planteo es por lo menos un tanto cínico.
La reestatización de YPF es una idea con la que mucha gente se identifica, pero claramente no es el camino correcto. YPF cuando se privatizó daba pérdidas y era un nido de ñoquis. Es cierto que YPF logró el autoabastecimiento, pero eso solo fue posible gracias a la privatización de la exploración y extracción del petróleo efectuada por Frondizi. Aún así YPF creció en cantidad de empleados hasta llegar a ser una compañia elefantiásica. La prueba está en que cuando se privatizó, la compañia funcionaba con una fracción de la cantidad de empleados que tenía antes.
Por otro lado, hay que considerar que la potencialidad que tiene la Argentina es en yacimientos de petróleo y gas no convencionales, conocidos como yacimientos "shale". Esos yacimientos son de roca y adentro de la roca es donde se almacena el petróleo y el gas. Pero el proceso para extraer los hidrocarburos de los yacimientos shale es muy costoso, mucho mas costoso que los pozos comunes. La tecnología para explotar yacimientos shale (fracturación hidráulica) es una teconología que no maneja ninguna compañia en Argentina. Recomiendo leer este artículo para aquellos que les interese el tema de la incipiente industria de shale gas y su desarrollo en Estados Unidos.
Mucha gente señala a Petrobras como prueba del "error" que cometimos los argentinos al privatizar YPF, sin saber que hoy en día Petrobras tiene una mayoría accionaria de capital privado que puja por sus intereses.
Ante este panorama está claro que lo que necesita Argentina no es reestatizar YPF, sino dar estabilidad en las reglas de juego y así generar un clima de confianza que atraiga inversiones al sector petrolero. Inversiones que son muy necesarias y que asimismo generarán la transferencia de tecnología para el desarrollo de la industria local de shale gas.
Reestatizar YPF equivale a dejar la principal empresa petrolera del país para satisfacer los intereses de los gobernantes. Por el contrario, abrir el sector petrolero al capital privado con reglas de juego estables que generen un clima de confianza implica ajustar al mismo a las leyes de la oferta y la demanda y al interés que tenemos todos los argentinos en una efectiva provisión de la energía.
Luego de un largo trasnochar de 8 años el gobierno kirchnerista se dió cuenta que los controles de precios no funcionan y generan desabastecimiento. La solución aparentemente es reestatizar YPF. Solucionar la crisis intervencionista con más intervencionismo es la receta.
El argumento que se expone contra las petroleras es que las mismas operan en forma cartelizada y que no han reinvertido utilidades motivo por el cual la producción a caído año tras año. Si operan en forma cartelizada habría que ver las barreras de entrada que hay para el mercado petrolero. Como por ejemplo la familia Eskenazi, los nuevos dueños de YPF con una participación del 25%, ingresaron a la compañia por presión de Néstor Kirchner a Repsol y pagaron su participación con las propias ganancias que obtuvieron de YPF. Y con respecto a la caída de la producción el motivo es claro, Argentina tiene potencial pero los controles de precios no funcionan, generan escasez en cualquier lugar del mundo en donde se aplican. Además de los controles de precios el sector petrolero también tiene retenciones, mucho más altas que las de la soja. Por un lado el gobierno le saca todo el incentivo para invertir a las empresas y por el otro les exige que inviertan. El planteo es por lo menos un tanto cínico.
La reestatización de YPF es una idea con la que mucha gente se identifica, pero claramente no es el camino correcto. YPF cuando se privatizó daba pérdidas y era un nido de ñoquis. Es cierto que YPF logró el autoabastecimiento, pero eso solo fue posible gracias a la privatización de la exploración y extracción del petróleo efectuada por Frondizi. Aún así YPF creció en cantidad de empleados hasta llegar a ser una compañia elefantiásica. La prueba está en que cuando se privatizó, la compañia funcionaba con una fracción de la cantidad de empleados que tenía antes.
Por otro lado, hay que considerar que la potencialidad que tiene la Argentina es en yacimientos de petróleo y gas no convencionales, conocidos como yacimientos "shale". Esos yacimientos son de roca y adentro de la roca es donde se almacena el petróleo y el gas. Pero el proceso para extraer los hidrocarburos de los yacimientos shale es muy costoso, mucho mas costoso que los pozos comunes. La tecnología para explotar yacimientos shale (fracturación hidráulica) es una teconología que no maneja ninguna compañia en Argentina. Recomiendo leer este artículo para aquellos que les interese el tema de la incipiente industria de shale gas y su desarrollo en Estados Unidos.
Mucha gente señala a Petrobras como prueba del "error" que cometimos los argentinos al privatizar YPF, sin saber que hoy en día Petrobras tiene una mayoría accionaria de capital privado que puja por sus intereses.
Ante este panorama está claro que lo que necesita Argentina no es reestatizar YPF, sino dar estabilidad en las reglas de juego y así generar un clima de confianza que atraiga inversiones al sector petrolero. Inversiones que son muy necesarias y que asimismo generarán la transferencia de tecnología para el desarrollo de la industria local de shale gas.
Reestatizar YPF equivale a dejar la principal empresa petrolera del país para satisfacer los intereses de los gobernantes. Por el contrario, abrir el sector petrolero al capital privado con reglas de juego estables que generen un clima de confianza implica ajustar al mismo a las leyes de la oferta y la demanda y al interés que tenemos todos los argentinos en una efectiva provisión de la energía.
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