Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

Libertad

Año: 2030
Lugar: Buenos Aires, Argentina

El niño se acerca a la estantería en el living de la casa y toma un libro. Lee su título "Trabajos seleccionados de Frédéric Bastiat. Prefacio por F.A. Hayek. La economía de la libertad, lo que tus profesores no te van a enseñar"

- ¿Que es esto papá?- Pregunta el niño
- Un sueño
- ¿De que se trata?
- Bueno, de hacer lo que a uno le gusta, poder elegir
- ¿Como ganar dinero?
- Si! Jajaja
- ¿Acá tenemos libertad?
- No
- ¿Por qué?
- La gente la considera peligrosa. Creen que necesitan al estado para que los proteja del mercado. Yo creo que no soportan que alguien haga una diferencia
- ¿Que tienen contra el mercado?
- Nada. Simplemente estan confundidos. Por ejemplo en la facultad de Economía enseñan sobre los "animal spirits"
- ¿Que es eso?
- Lord Keynes postuló que el hombre se mueve en un mundo irracional, en donde las variaciones de mercado dependen de "animal spirits", o sea de factores irracionales. El hombre, a pesar de ser racional, no está en control de los animal spirits que provocan que un día el mercado esté eufórico y al otro día se encuentre deprimido
- ¿Entonces Keynes estaba equivocado?
- Si. Decir que el mercado está eufórico un día y deprimido al día siguiente o decir que la voluntad de la gente de tomar riesgos cambia con el tiempo siendo menor cuando la economía anda mal son explicaciones observacionalmente equivalentes
- ¿Como son equivalentes?
- En el primer caso se explica al mercado como irracional, pero si un día sube y al otro baja termina racionalizandose y terminas llegando a lo mismo que la segunda proposicion donde se acepta un mundo racional.
- Entonces el mundo es racional
- Yo creo que si. De otra forma estarías pretendiendo que se puede engañar a la gente indefinidamente
- ¿Crees que el mercado es perfecto?
- No, el capitalismo sin fallas es como la religión sin pecado. No funciona.
- ¿Y como hiciste para ganar dinero si acá no hay libertad?
- Era joven y trabajaba en un trabajo malo por el salario mínimo, aún asi ahorraba todo lo que podía. Escuché que mucha gente ganaba dinero comerciando valores pero en el país no se podía porque estaba prohibido
- ¿Y como hiciste?
- Bueno, digamos que encontré un país donde pude comenzar
- ¿Tienen libertad en ese país?
- Oh si
- ¿Por qué no te quedaste a vivir allá entonces?
- Me gusta vivir acá
- Al final pudiste hacer lo que te gustaba
- Si. Vos también podés, nunca permitas que te lo impidan

lunes, 19 de septiembre de 2011

Zaiat en el país de las maravillas

Como lector del diario página12 estoy acostumbrado a leer los incoherentes artículos económicos de Alfredo Zaiat. El argumento siempre es el mismo, de alguna forma el razonamiento siempre termina culpando de todos los males del país a la concentración económica y la extranjerización. Claro que critica la concentración siempre y cuando sea privada, porque si la concentración es estatal está muy bien según el buen progre de Zaiat.

Tal vez cuando de criticar al oficialismo se trate, nadie expresó tan bien una crítica como el filósofo oficialista Ricardo Forster. "Imbecilidad estructural", dijo Forster al referirse al programa afín al gobierno 678 que se emite por canal 7.

En esa "Imbecilidad estructural" conviven ideas obtusas, conspiraciones, el rechazo de la causalidad (causa y efecto) y el enemigo ficticio, aquél que es egoísta, el gorila, el oligarca. A esa estructura se le suman ideas de economía que en realidad no tienen absolutamente nada que ver con la economía, sino que esconden un fin perverso. Hacer de la palabra "extranjero" una mala palabra en un país que fue creado por extranjeros de todas las razas junto con nativos. Hacer de la industria un orgullo de grandeza nacional, es otra de las ideas de falsa economía.

Ministros y funcionarios kirchneristas no se cansan de hablar sobre la "extranjerización de la economía", la cual al parecer es un grave problema heredado de la década de los '90 que afortunadamente ellos han venido a reparar. En esta línea escribe Zaiat. El argumento es simple. En los '90 los extranjeros compraron empresas argentinas y el dinero que ganaban aquí se lo llevaban afuera del país en concepto de remisión de utilidades. La política de libre comercio produjo una desindustrialización del país ya que la gente al comprar un producto importado dejaba de comprar uno nacional, generando así desempleo en la economía local. Esto se veía reflejado en el déficit comercial. Entonces nos endeudábamos para mantener a las empresas extranjeras y que así podían seguir contratando más empleados en sus países de origen. Este argumento se podría resumir en una frase: "se venían a llevar la plata del pueeeeblooo". Claro que ridiculizar no es la idea de este texto, pero esos argumentos ridículos a veces tienen su raíz en cosas un poco más sofisticadas, pero erróneas al fin.

Es increíble que gente que cree saber de economía haga este argumento, lo he escuchado incluso de boca de estudiantes universitarios. Cada vez que lo escucho no puedo evitar agarrarme la cabeza al mejor estilo facepalm. Ahora, ¿cómo se tiene un déficit comercial? Una forma es pidiendo prestado y luego comprando productos importados ¿No? Bueno, este cuentito pretende invertir este orden lógico. Lo que pretende es que primero compramos productos importados, ¡y luego pedimos prestado el dinero para pagarlos! Absolutamente ridículo, por el simple hecho de que para comprar algo primero se necesita pedir prestado el dinero. Ningún comerciante va a vendernos algo porque le prometamos que vamos a sacar un préstamo mañana para pagarle. Por lo tanto, la deuda pública fue en todo caso la que generó el déficit comercial. No al revés. O sea, el estado tomó deuda pública para pagar jubilaciones, sueldos etc. y la gente la gastó en bienes importados etc.

Lo que Zaiat y compañía no entienden, es que todo ese dinero que se llevan los extranjeros del país equivale a demanda futura por nuestros bienes y servicios. Ahora a esta altura hay algunos que dirían: "no cuando tenés 200 países para competir". El ejemplo que me gusta dar es, imaginen al mundo como Argentina y el resto del mundo. O sea, hay solo 2 países, uno es Argentina y el otro el resto del mundo. Si el resto del mundo le vende a Argentina y gana dinero ¡lo hace para en el futuro volver y comprar productos de Argentina! Ya que el objetivo de producir es obtener el poder adquisitivo para comprar productos. Es más, si solo hay 2 actores en un mercado, y uno se rehúsa a comprarle al otro porque solo quiere venderle, va a llegar un momento en que el comercio entre ambos va a parar ya que la velocidad de circulación del dinero va a ser nula, uno por no tener más dinero y el otro por tener y no querer usarlo. Eso es lo que pasa con la política proteccionista, hace más lenta la velocidad de circulación del dinero en el mercado internacional, lo que nos perjudica ya que implica que vamos a tener menor demanda por nuestros productos.

No, no hay ningún problema con la balanza de pagos. Como explica Paul Krugman en su blog, la cuenta capital y la cuenta corriente de la balanza de pagos tienen que sumar cero. Es un hecho ya que una inyección de capital produce un déficit comercial mediante la apreciación del tipo de cambio, el aumento del nivel de precios o algún otro cambio en la economía real que afecta flujos comerciales. Si, el mismo Krugman que ganó el premio Nobel de economía por "su análisis de los patrones comerciales y la localización de la actividad económica" pincha el mito de la balanza de pagos.

Como vemos, este argumento proteccionista de la "extranjerización" de la economía se basa en la balanza de pagos. Pero como Paul Krugman explica, la balanza de pagos se balancea sola. No se necesita a ningún gobierno imponiendo barreras proteccionistas para evitar la "extranjerización". Este argumento, está claro, nada tiene que ver con la economía.

Personalmente, lo que más me molesta de este argumento anti-extranjerización es que de alguna forma implica que algo tan trivial como el pasaporte del presidente de la empresa a la cual le compramos la gasolina u otros de los productos diarios nos hace alguna diferencia. Demolido el argumento de la balanza de pagos, ¿cuál es la diferencia para un consumidor si el producto que compra es de una empresa cuyo presidente tiene pasaporte nacional o extranjero? ¿Cual es la diferencia para un trabajador si el presidente de la empresa para la que trabaja tiene pasaporte nacional o extranjero? No hay respuesta porque no hay diferencia. Lo que yace debajo de este argumento anti-extranjerización es un nacionalismo vacío de todo contenido, tan vacío de contenido que lo único que importa es el pasaporte. ¿Puede usted contemplar que una política seria gire en torno a un pedazo de papel?

Con respecto al tema de la desindustrialización, el hecho de que haya menos trabajo en las fábricas hoy en día no quiere decir que debamos volver a métodos de producción antiguos para dar más trabajo. Hoy en día la mayor parte de la población en todo el mundo trabaja en los servicios, ya que la automatización de los procesos industriales ha liberado mano de obra de la industria para satisfacer otras necesidades. El hecho de que las industrias sean concentradas es algo bueno ya que las economías de escala benefician a la población al producir más barato. Pero que una empresa concentre un mercado no quiere decir que deje de haber oportunidades redituables. Cuando una empresa ya no puede mantenerse en el mercado por una innovación tecnológica, tal vez cambie de línea de producción. Otro punto interesante, es que los trabajos en servicios son los mejor pagos. Como dice el economista Donald J. Boudreaux, los padres no les dicen a sus hijos "nene, cuando seas grande quiero que trabajes en una fábrica de rulemanes"! Les dicen "quiero que seas médico, quiero que sea abogado", o sea ¡profesiones que son consideradas como servicios! Lo que quiere decir que el buen Zaiat en realidad quiere forzar a sus compatriotas mediante políticas proteccionistas a trabajar en trabajos mal pagados para ver satisfacer sus delirios de grandeza nacionalista.

Esta es la mentalidad que tiene el gobierno kirchnerista y sus aliados. La ley de tierras es un intento más de llevar al país por el sendero equivocado, de locuras nacionalistas vacías que nada tienen que ver con la economía. Desde mi punto de vista, este nacionalismo bien puede ser considerado parte de la "imbecilidad estructural" de la que habla Forster.

Si esto es el nacionalismo, si todo en la política debe girar en torno a un pedazo de papel llamado pasaporte, a todos los nacionalistas les deseo una pronta recuperación.

martes, 6 de septiembre de 2011

Plusvalía

Mucha gente cree que esta teoría es la prueba definitiva de que la explotación es un hecho fáctico del sistema capitalista. Más allá del debate sobre la explotación, la teoría de la Plusvalía es un adefecio que pertenece al tacho de la basura de las malas teorías.

No es mi intención demoler esta teoría paso por paso. Cosas así ya se han hecho hace mucho tiempo, como por ejemplo los tratados del economista austríaco Eugen von Böhm-Bawerk sobre Marx. Lo que pretendo es plantear dudas sobre esta teoría, mostrar cosas simples que no se pueden explicar si se toma a la Plusvalía como una teoría válida.

La gran falencia de esta teoría, desde mi punto de vista, es que no puede explicar las pérdidas empresariales. Ya que cuando las empresas tienen pérdidas, eso indicaría que la plusvalía es negativa (!). Hágame caso, pregúntele a sus profesores marxistas sobre este tema y se va a llevar una sorpresa. No saben. No pueden responder. La respuesta más sincera que obtuve sobre este tema de las pérdidas empresariales fue de un profesor de sociología que tuve: "Las empresas nunca pierden". Esa fue su respuesta, de una honestidad brutal. Es entendible que piense que las pérdidas no son importantes, ya que el profesor era sociólogo, no economista. Pero está claro que para la economía esta no es una respuesta satisfactoria.

Si entendemos como funciona el sistema capitalista, vemos que tanto las ganacias como las pérdidas son fundamentales. El riesgo empresarial es un componente inherente al capitalismo. Por lo tanto una teoría que suponga que la única opción es que las empresas ganen dinero de ninguna forma puede explicar el funcionamiento del capitalismo. Este es el caso de la teoría de la Plusvalía.

Ahora tomemos un ejemplo común, algo que suceda todos los días en el ambito económico. Mi ejemplo es una subasta. Esto sucede todos los días, en todos los mercados del mundo. Ahora, si el valor es objetivo como pretende la teoría de la plusvalía, o sea el valor está plasmado en la materia ¿Como se explica que cada persona en la subasta tenga en mente un precio diferente para el objeto en cuestión? ¿No será que el valor es subjetivo? ¿No será que cada persona valora de forma diferente al objeto en la subasta?

En este punto algunos marxistas responderían que Marx habló de valor de "uso" y valor de "cambio", buscando así una salida elegante. No tiene ninguna importancia ya que sigue siendo una forma de objetivizar el valor, la teoría subjetiva del valor no propone 2 clases de valor universales como Marx, sino tantas clases de valor como personas existan en el mundo.

Estas son las 2 cuestiones que desde mi punto de vista convierten a la Plusvalía en una mala teoría. Tanto la imposibilidad de explicar las pérdidas empresariales como explicar un ejemplo económico del día a día como una subasta.

Si nos fijamos en qué cosas se pueden explicar con la plusvalía, nos vamos a dar cuenta que es una teoría ad hoc. O sea, fue pensada para justificar otra teoría, la de la explotación. Por lo tanto es eso lo que puede explicar y nada más. Como cualquier teoría ad hoc, su poder explicativo no es general y se limita a aquello para lo que fue engendrada. Pero la teoría de la Plusvalía cae por sus propias inconsistencias. Es una teoría inútil en el mejor de los casos y no tiene nada que ver con la economía.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El Buen Kirchner

 Néstor Kirchner fue tal vez el presidente que más poder ha acumulado en la historia Argentina. No por el tiempo que lo ejerció, ya que murió en 2010 luego de 7 años en el poder y tanto Perón como Menem ejercieron por más tiempo, sino por la dureza con que lo hizo. Su influencia en el gobierno de su esposa esta fuera de cuestionamiento. Era Néstor Kirchner el que manejaba la economía del país, no Cristina.

 Entender el legado de Kirchner es complejo, pero se lo puede definir como un líder que despierta fanáticas adhesiones tanto entre las personas comunes como entre los intelectuales y los artistas así como también el ciego rechazo de muchos. El objetivo de este texto es simplemente limitar la mirada al Kirchner economista.

 ¿Que podemos descubrir de Néstor Kirchner como economista? Bueno, para empezar era abogado. Pero claramente le interesaba la economía. Tal es así que sus ministros de economía eran meros títeres que cumplían órdenes sin ninguna autonomía.

 Néstor Kirchner era un intervencionista y creía en un rol activo del gobierno en la economía, lo que causaba un placer casi sexual en los círculos progresistas argentinos. ¡Por fin uno! Por ahí se le escuchó decir a un incomprendido. Una política de controles de precios con métodos policíacos, subsidios a la energía y al transporte, administración del tipo de cambio, proteccionismo y retenciones a las exportaciones son los aspectos más fuertes de la orgía de coerción estatal que impuso Kirchner en la economía Argentina. También se puede mencionar la política monetaria inflacionaria con la que se financia el gobierno hasta el día de hoy como un rasgo de la heterodoxia económica de Kirchner.

  También cabe mencionar las políticas de bienestar como el sistema de jubilaciones de reparto, la asignación universal por hijo, los planes trabajar etc. Inclusive en 2009 se le ocurrió al gobierno de su esposa lanzar un paquete de medidas de estímulo al mejor estilo keynesiano. Todas políticas abocadas al consumo interno.

 Hasta acá la mala economía, la cual rechazo por principios.

 El progresismo argentino se engolosinó tanto con Néstor Kirchner que a cualquiera que se le opusiera se lo tildaba de "derechista". Kirchner se había ganado la etiqueta de progresista, pero no solo eso, sino que en cierta medida Kirchner pasó a definir lo que era el progresismo y las posiciones que ese movimiento tomaba.

 Se le atribuyó a la gestión de Kirchner el crecimiento que tuvo el país durante estos años, luego de la crisis del 2001. Ahora estamos haciendo las cosas bien, no como en los 90, que las hicimos mal. Es el relato repetido hasta el hartazgo por los programas oficialistas de la tv pública y los medios oficialistas.

  Y en cierto sentido, tienen razón. En la década de los ‘90 Argentina se endeudó fuertemente y en el año 2001 llegaron los problemas para afrontar los pagos de deuda. Luego vino el default y la davaluación. En definitiva, fué una crisis fiscal. Se vivió durante un tiempo por ensima de las posibilidades, o sea, se gastó más de lo que se podía y al final nos dimos cuenta que el estado estaba quebrado.

  En contraposición al festival de déficit público de los ‘90, el gobierno de Kirchner fue superavitario. Luego de asumir lanzó un canje de deuda que limpió los bolsillos de los acreedores. Al parecer era muy riguroso con las cuentas y no le gustaba tener déficits fiscales. Lo cual es bueno. Tal es así que cuando el congreso aprobó la ley para aumentar las jubilaciones en 2010, Kirchner decidió vetarla. Sabio administrador, entendió que el aumento no era sustentable en el largo plazo. De repente todo el progresismo argentino estaba defendiendo al buen Kirchner de la trampa desestabilizadora que le había tendido el congreso opositor. Si, ¡El progresismo defendiendo el veto a un aumento de jubilaciones! Kirchner lo hizo.

 Es importante entender el legado de fiscalidad de Néstor Kirchner. No se gasta más de lo que hay. Fue esa política, nada progresista por cierto, la que desendeudó a Argentina y ese desendeudamiento es el que hoy en día permite un clima de buenas expectativas a futuro. El buen Kirchner desendeudó a Argentina, lo demás es mala economía.

sábado, 20 de agosto de 2011

Libre Comercio vs. Proteccionismo

Este no es un debate nuevo. Pero es increíble la vigencia que tiene hoy en día entre la gente que defiende la intervención gubernamental como motor del progreso.

En realidad el debate no es tal hoy en día. Prácticamente todos los economistas, sin importar las diferencias ideológicas, creen en el libre comercio. El economista Paul Krugman (ganador del premio Nobel de economía y hoy convertido en una especie de rockstar del progresismo mundial) escribió un libro en 1997 llamado Pop Internationalism en el cual argumenta que el libre comercio y la economía global elevan el estándar de vida de las personas tanto en los países ricos como en los pobres.

Como dije, el debate ya no es tal entre los economistas, pero lo que llama la atención es la ignorancia de quienes defienden las políticas proteccionistas. Por eso se me ocurrió escribir este post para responder los argumentos proteccionistas más comunes. Puede servir como guía para cualquiera que quiera hacer transpirar a un profesor distraído o a cualquier persona que plantee que el proteccionismo es la salvación para todos los males.

Antes de comenzar con los argumentos proteccionistas, debo decir que hay otra defensa del libre comercio, pero basada en la búsqueda de la felicidad. Al que le interese recomiendo leer este artículo.

Argumentos proteccionistas:

1) “La competencia extranjera le saca empleos al país”

La lógica de este argumento es que si los consumidores comienzan a comprar productos extranjeros, eso hará que las ganancias de los productores locales decaigan y estos se vean forzados a despedir trabajadores o inclusive cerrar y el beneficio va para los productores extranjeros que así pueden contratar más trabajadores en su propio país. Entonces estaríamos consumiendo para el beneficio de los productores extranjeros.

Pero hay un error fundamental en este argumento: Al fin y al cabo, la gente solo vende para adquirir el poder adquisitivo para comprar los productos de otros miembros de la sociedad.

Cuando uno entiende que el propósito de producir y vender es adquirir el poder adquisitivo para consumir, luego uno se da cuenta que cuando el comerciante extranjero gana dinero en el país vendiendo sus productos, tiene el deseo de ganar dinero para así tener la capacidad de comprar otros productos en el país que encuentra menos ventajoso producir en su país de origen.

Como resultado, el dinero ganado en el país por el comerciante extranjero retorna al país como demanda alternativa por productos locales.

Aunque es cierto que algunos tipos de trabajo podrían disminuir en el país, trabajo va a tener que realizarse ya que el comerciante extranjero, que ganó dinero en el país, va a demandar pago por el producto que vendió. Como resultado, el tipo y la composición del empleo podrían cambiar, pero no hay ninguna razón lógica que indique que el nivel de empleo vaya a bajar. 

2) “El comerciante extranjero nunca nos va a comprar a nosotros, porque ellos pueden producir todo lo que producimos nosotros, pero más barato”

Los economistas por más de 150 años han tratado de mostrar el error en este argumento mediante el concepto de “ventaja comparativa”.

Un productor puede ser mejor que otros en las líneas de producción x, y, z. Pero la pregunta que se debe hacer el productor eficiente es ¿Soy relativamente más eficiente en una de la líneas de producción que en la demás? Si tiene una ventaja relativa o comparativa en una de las 3 líneas de producción, es esa en la que se debe especializar y generar una gran ganancia para la producción de otras cosas en la sociedad.

El ejemplo clásico aquí es el del doctor y el jardinero.
¿Qué deja de lado el doctor haciéndose cargo de su jardín?
 Supongamos que este doctor gana 50 dólares por hora operando y puede ocuparse de su jardín en 2 horas. Ahora supongamos que el jardinero requiere 3 horas para ocuparse de su jardín ¿El hecho de que el jardinero sea menos eficiente que el doctor inclusive en la jardinería quiere decir que no hay oportunidades de intercambio entre ambos? Claro que no, ya que el jardinero podría cobrar 25 dólares la hora y el doctor trabajando las 2 horas que le requerían el cuidado de su jardín gana 100 dólares (50 x h) y le termina pagando 75 dólares al jardinero (que tarda 3 horas y cobra 25 dolares x h). Así el doctor termina con una diferencia de 25 dólares a su favor, por haber contratado al jardinero.

Es mediante la noción de ventaja comparativa que los economistas han podido demostrar que hay un incentivo inclusive para que un productor eficiente comercie con otro ineficiente.

3) “No es un problema de que el comercio sea libre, hay que garantizar que el comercio sea justo”

Muchos gobiernos extranjeros subsidian las exportaciones, lo cual les da una ventaja a sus productos con respecto a los productos locales del país hacia donde exportan.

Esto quiere decir que los productores extranjeros tienen una ventaja injusta. Por lo tanto, nos dicen, tenemos que poner aranceles aduaneros o subsidios hasta que la ventaja de los productos extranjeros desaparezca, ya que los gobiernos de sus países no juegan limpio.

De hecho, si los gobiernos extranjeros subsidian las exportaciones a nuestro país nosotros nos beneficiamos. El consumidor local se beneficia, y beneficia a todos. Ya que significa que nosotros como consumidores vamos a poder comprar un producto por un precio menor al que de otra forma hubiésemos pagado. Eso quiere decir que nos queda más dinero en el bolsillo para comprar otros productos de nuestro propio país que de otra forma no hubiésemos podido comprar, o gastarlo en otros productos extranjeros que eventualmente van a tener que ser pagados por la economía local produciendo otras cosas. Somos más ricos al habérsenos otorgado un beneficio a expensas del productor extranjero, lo que se traduce en que estamos mejor, nos han dado una rebaja en un producto.

Es cierto que por el hecho de que un productor extranjero sea subsidiado, otros productores locales pueden perder ventas. Tal vez algunos de ellos ya no puedan continuar en el mercado. Pero eso solo quiere decir que en cualquier cambio de situación en el mercado, cuando ya no puedas seguir en el negocio tal vez cambies de línea de producción.

Supongamos que el subsidio no es la razón del menor costo de producción pero una innovación tecnológica. El mercado se va a tener que ajustar lógicamente al hecho de que las cosas ahora pueden ser producidas más barato.

La diferencia es que ahora el “abaratamiento” está producido por un subsidio al comerciante extranjero. El productor local ahora va a tener que ajustarse a una nueva condición de mercado y cambiar la forma en la que produce y donde produce. Pero no quiere decir que haya una pérdida en el largo plazo de oportunidades redituables o de trabajo para los trabajadores.

¿Quién debe quejarse? El contribuyente extranjero. El productor extranjero obtiene el subsidio de los contribuyentes de su propio país. Nuestro beneficio es a expensas del contribuyente extranjero, él es el que debería quejarse. El es el que sufre la transferencia de ingresos a su productor local para beneficio de los consumidores extranjeros.

4) “¿Y esos países que solo quieren vendernos, pero no quieren comprarnos nada?”

Hay países que ponen barreras aduaneras para prevenirnos de que comerciemos en aquellas cosas en las que somos más eficientes. Ellos quieren vendernos, pero no quieren comprarnos. Asique tenemos que ponerles barreras hasta que estén dispuestos a bajar las suyas.

En otras palabras, castíguenlos hasta que estén dispuestos a comprar nuestros productos.
Nuevamente, nos beneficiamos si hacen eso. Supongamos que una persona viene a nosotros y nos dice:
“Hey, acá tenes los productos x,y,z podés llevar todos los que quieras”
Pero ¿Qué tengo que pagarte por esos productos?
Sabés que. No quiero nada que vos puedas hacer. Simplemente quiero que te lleves lo que produsco.

¿Como le llamamos a eso? Le llamamos un regalo. Estamos obteniendo algo a cambio de nada.
¿Quién debería quejarse? Nuevamente, es el productor extranjero. El mismo está utilizando recursos reales en su fábrica, el trabajador que hizo los productos que luego son transportados a nuestro país ve que su gobierno no le permite gastar el dinero que gana en productos de nuestro país que quisiera comprar. El está en una situación de producir y ser impedido de ganar un beneficio en concepto del trabajo realizado. Es el productor extranjero el que debe quejarse, él es el que vende sin oportunidad de comprar.

5) Otro argumento de esta idea de “nosotros compramos pero ellos no” está relacionado con la idea del déficit comercial.

El déficit comercial no puede seguir para siempre, nos dicen, hay que hacer algo. Hay que imponer barreras aduaneras para limitar la importación o manipular el valor de la moneda para que nuestros productos sean más atractivos para el consumidor extranjero y así balancear el valor de las importaciones con el de las exportaciones.

Este es uno de los conceptos más erróneos que uno puede encontrar en los debates sobre política económica. No hay ningún problema de la balanza comercial o de la balanza de pagos. La balanza de pagos o la balanza comercial siempre se balancean. Todo depende de que se incluya en ambos lados de la hoja de cuentas.

¿Qué puede hacer un productor extranjero con el dinero que gana en el país? Hay una serie de cosas que puede hacer:

Puede comprar productos locales.
Puede conservar el dinero como reserva de efectivo.
O puede volver con su dinero e invertirlo en el mercado financiero, prestarlo a los mercados de dinero o llevar su dinero e invertirlo directamente en la industria y los servicios.

Ahora cuando entendemos que esas son las 3 opciones que cualquier individuo tiene para alocar el ingreso recibido, o se consume o se invierte o se conserva como reserva de efectivo, uno entiende que el balance siempre cierra.

El único déficit que importa es el público, que también se puede financiar con ahorro de prestamistas extranjeros. Ya que el gasto público no es utilizado en ningún esfuerzo productivo como una inversión que traerá un beneficio en el futuro. La única forma de pagarlo es mediante impuestos futuros a la sociedad. Ese es el problema con la deuda externa. No la deuda externa per se, pero la deuda pública es la que importa.

El ejemplo que mejor ilustra esto es la revolución industrial en Estados Unidos en la primera mitad del siglo 19. Estados Unidos se industrializó tomando préstamos de los países europeos y pasó de ser un exportador de materias primas a una potencia industrial. Pero ese endeudamiento, fue endeudamiento privado, tomado por hombres de negocio visionarios. Tal es así que lograron pagar principal, interés y obtener un beneficio.

Por lo tanto, lo que importa no es el endeudamiento externo, sino quien se está endeudando. Si es el sector privado, no hay ningún problema.

Si suman lo que los extranjeros compran como productos de consumo, con el dinero que re invierten en el país mediante inversión directa o prestamos en los mercados de dinero o el que mantienen como reserva de efectivo por propósitos de transferencias especulativas, el balance cierra.

6) Un último argumento emerge a esta altura. “Pero si todo el dinero que los extranjeros ganan aquí es reinvertido en el país ya sea como inversión directa o préstamos a la industria o al gobierno, los extranjeros van a ser dueños del país, no podemos dejar que eso pase. Podrían desestabilizar la economía, podrían retirar sus inversiones todos en el mismo momento.“

Si este argumento va a ser tomando en serio, ninguna persona que se haya quejado porque un gobierno extranjero nacionalizó un activo de interés financiero o de inversión de su país va a poder volver a hacerlo.

Pero más importante es entender la relación de lógica simétrica entre los inversores extranjeros y el país en cuestión. Supongamos que todos los inversores extranjeros de un mismo país conspiraran de alguna forma y retiraran todas sus inversiones en el mismo momento. ¿Qué pasaría con el mercado local? Colapsaría. Pero ¿Qué pasaría con el valor de mercado de los activos que los inversores extranjeros intentan vender al mismo tiempo? ¡Colapsarían también! Todos esos inversores extranjeros recibirían un golpe financiero. En otras palabras, no hay incentivo para que los inversores extranjeros hagan eso. Los inversores extranjeros invierten para obtener un retorno, sería en contra de su propio interés conspirar en la forma de cartel mencionada para retirar sus fondos todos al mismo tiempo.

Cuanto más se expande el comercio internacional entre las naciones, una mayor interdependencia financiera emerge mediante la creación de mercados financieros mundiales, más y más se torna en contra del propio interés de cualquier individuo, grupo de individuos o inclusive otras naciones hacer algo que amenace con generar conflicto o una ruptura económica financiera.

Por el hecho de que todos somos cada vez más interdependientes con nuestros socios comerciales en el mundo, todo lo que hagamos en contra de ellos se nos vuelve en nuestra contra.

Es por eso que los defensores del libre comercio en el siglo 19 llamaban a su causa “Libre comercio, prosperidad y paz”.

viernes, 19 de agosto de 2011

Presentación del blog

No tiene sentido.
Es una pérdida de tiempo.
Después de todo ¿A quien le interesa lo que uno piensa?
Tengo mejores cosas que hacer.
Esos eran mis pensamientos hasta hace poco sobre tener un blog.

 Claramente mi parecer ha cambiado ¿Las razones? Muchas. Pero en general están relacionadas con la política y la economía, que son los dos temas que me interesan con más intensidad.

Sobre mi:
 El nombre es Francisco. Ciertos acontecimientos durante los últimos años en Argentina me llevaron este año a comenzar la carrera de Economía en la Universidad de Buenos Aires. Ya habrá tiempo para hablar sobre esos temas.
Edad 25 años.
Simplemente un tipo preocupado por el mundo. Si ya sé, ¡otro más! Nada para alarmarse.

 Producto de pensamientos sobre temas diversos, surgieron las ganas de plasmarlos en algún lado. Por eso el blog. Veremos como sale. Probablemente estaré actualizándolo todas las semanas, dependiendo de mi disponibilidad de tiempo. Saludos al que lea y son bienvenidos todos los comentarios.
Ningún comentario será borrado por el editor del blog.

Por último ¿Por qué "El Prisionero"? Es un sentimiento, una forma de ver el país y el mundo actual. Especialmente el país donde vivo, Argentina. Cada vez más me siento como un prisionero del sistema, donde los políticos toman decisiones que empeoran nuestas vidas, pasan leyes que limitan nuestras libertades y luego el discurso de "listo ya está, arreglamos todo. Ahora ustedes banquensela". Soy uno que está cansado de bancarsela... ¿Por que no damos vuelta las cosas? ¿Por que no hacemos algo nosotros y que se la banquen ellos? (crédito por esta idea a Thomas Woods).

 Aquí dejo el video que me dió la idea para el nombre del blog. Sin duda uno de los videos mas bellos que he visto en internet. Si lo ven con detenimiento, se van a dar cuenta cual es la parte que más me gusta.